17/12/2007 14:34
Magoo De La Rosa Toro

Todos los años durante esta época se generan las grandes crecidas que vienen del hemisferio Norte.




Olas de casi cuatro metros rompieron frente al reef de Cabo Blanco durante estos últimos tres días. Fueron tubos de calidad mundial que se convirtieron en pedazos de maná para los hambrientos tuberos nacionales que esperan pacientemente durante todo el año la llegada de los cilindros perfectos de cada temporada. Si bien es cierto que esta gran crecida fue extraordinaria por el tamaño y por lo brava que estuvo, también es verdad que las condiciones no fueron las óptimas durante toda la crecida: hubo momentos épicos donde la combinación de buen viento, media marea, sol y dirección de las olas mostraba la verdadera grandeza que para muchos tiene Cabo Blanco, la mejor ola del Perú.

En estos días aparecieron tablistas de todos los rincones. Dentro de los que sobresalieron y se metieron los mejores tubos se encontraban a los Gabriel Villarán, Gabriel Aramburú, Toto de Romaña, Álvaro Malpartida, Javier Swayne, Herbert Mulanovich y Jonathan Gubbins, tablistas que son expertos en el arte de correr los tubos y que en los últimos años han logrado masterizar su estilo al punto de tener un gran nivel internacional.

Dentro de los experimentados locales que marcaron la hora pudimos ver muy buenos tubos de Bruno Mesina, German Aguirre y David Fiorani. La ausencia del máster en el tubo, César Aspillaga, se dejó sentir, ya que es la primera vez que César – debido a una fuerte lesión- no pudo estar presente en esta gran crecida.

Debo confesar que la perfección de esta ola me sigue sorprendiendo pese a que ya tengo más de veinticinco años corriendo en Cabo Blanco, pero siento que hay un peligro latente con las rompientes, ya que proyectos muchas veces inviables se presentan cada vez más a menudo. Las rompientes aptas para correr olas son un patrimonio de toda las generaciones de peruanos que le dan la cara al mar y a su entorno. Ahora que la tabla está pasando por un gran momento, y mientras esperamos que compita Sofía y se lleve el título para el bien del deporte peruano, tenemos que reanudar los avances ya realizados para de una vez poder concretar la Ley de Protección de Rompientes.

Personalmente estoy preocupado por la cantidad de proyectos para la construcción de muelles de arenamiento y artesanales y hasta de megapuertos. Es mejor concentrarnos en sacar la bendita ley que tener que enfrentarnos con cada uno de esos proyectos ya que finalmente es un desgaste de tiempo y energía. Uno de los últimos casos que hemos vivido fue la reciente inauguración del muelle del desembarcadero del Ñuro, que literalmente cortó por la mitad una de las mejores olas del Perú. Esa construcción no solo destruyó la ola sino que el muelle se hizo frente a una hermosa zona dedicada para el turismo. En fin, así es el Perú.



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