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Pescador de Olas
13/05/2008 11:56
Magoo De La Rosa Toro

El caballito de Totora es la primera forma de surcar olas en el mundo




Hace dos semanas, fui invitado al milenario balneario de Huanchaco por mi gran amigo Bernardo Alva, director regional de turismo, para ser parte un evento muy singular y con mucho color que busca revalorar el origen del caballito de totora: la primera forma de surcar olas en todo el planeta. Es por eso que el caballito de totora del Perú es el padre del surf.

En todo el mundo no existe otra prueba más antigua que demuestre que el caballito no es el origen del surf. Pero lo más importante es su subsistencia a través del tiempo, ya que a pesar de haber pasado períodos difíciles como la conquistas de los incas y la de los españoles, hasta ahora sigue vigente y útil para los pescadores de la costa norte del Perú.

En el extranjero se conoce muy poco sobre la estrecha relación que existe entre el surf moderno y el legendario caballito de totora. Algunas revistas y publicaciones especializadas lo han difundido muy sutilmente, pero no existe una noción clara de que el “Tup” o “caballito” sea el primer artefacto para surcar olas. Por eso la Gerencia Regional de Comercio Exterior, Turismo y Artesanía, junto con la Municipalidad de Huanchaco y la Cámara de Turismo de Huanchaco, organizan por segundo año consecutivo el evento denominado “Pescador de olas”, creado con el fin de realzar y difundir la historia viva de uno de los patrimonios más antiguos que tenemos todos los peruanos, por lo que es nuestro deber protegerlo y difundirlo por todo el mundo.

Este gran esfuerzo e iniciativa se realiza con la finalidad de mostrar al mundo la vigencia de este gran artefacto creado por nuestros antepasados y que, de generación en generación, se continúa enseñando la fabricación del caballito, así como la pesca artesanal para la cual fue creada.

El evento comenzó con una regata que convocó a varios de los pescadores artesanales que llevan la tradición del caballito en las venas y a todas las generaciones de tablistas de Trujillo y Huanchaco, en una especie legión marítima que partió de aproximadamente 500 metros al sur del restaurante Sunkela, remando y corriendo olas hasta la misma playa donde los pescadores huanchaqueros continúan con el legado de sus antepasados.

El evento fue increíble. Más de cien embarcaciones, entre tablistas y caballitos, le dieron un colorido impresionante. Realmente fue una ceremonia muy emotiva ya que al final de la regata nos reunimos todos los participantes y como una forma de bautismo, los pescadores artesanales me cargaron en sus hombros y me lanzaron al mar en una especie de ritual que, para serles sinceros, fue de lo más emocionante que me ha pasado en la vida. La sensación fue indescriptible, como si me estuviera entubando por todo el tiempo que el ritual duró. Fue lo máximo y me siento muy halagado y agradecido por ese hermoso gesto de los pescadores.

Después de que acabo la regata y degustamos los suculentos platos de mariscos que se pueden encontrar en Huanchaco, por la tarde se dio paso a la realización del torneo. Como se aprovechó el feriado, se congregó una gran cantidad de espectadores que llegaron hasta la playa del Elio de Huanchaco para apreciar el desarrollo de la competencia de surf y de caballitos.

Doce fueron los competidores, entre tablistas y pescadores, que fueron distribuidos en dos series de seis cada una en donde cada uno corrió primero en tabla hawaiiana y luego en caballito de totora.

Los que mayor puntaje lograron en la combinación de las dos disciplinas clasificaron para la gran final que se disputaría en el Caballito de Totora Peruano. El ganador fue Picolo Clemente, el segundo puesto fue para Jose Kane Ramos y el tercero para Joel Ukanan.

Acabo de volver del norte. Una vez más pasamos unos días magníficos corriendo olas en Huanchaco, para después ir a correr Chicama y también a Pacasmayo, donde como de costumbre nos recibieron con los brazos abiertos y con sus olas perfectas y generosas.



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