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31/08/2009 21:30
Javier Fernández

Segundo artículo en nuestra sección ARTÍCULOS E HISTORIAS DE COLECCIÓN (AHC En esta oportunidad colocamos un interesante artículo de Javier Fernández una gran persona y un total apoyo para el surf nacional.




EL CULPABLE

En Sudamérica existe un gran país. Este posee una enorme costa frente al poderoso Océano Pacífico.

Miles de habitantes son fogosos de un singular deporte. Ellos dicen que es más que un deporte, dicen que es “su estilo de vida”. Otros afirman, con los ojos muy abiertos, que esa actividad en su más importante motivación para vivir. Este deporte se practica en las olas del mar. “Vamos a correr tabla” es la frase favorita de estas personas.
Otros habitantes de este gran país; los empresarios y los funcionarios públicos, trabajan con mucho empeño para el progreso de la patria (esta es su pasión). Ellos quieren construir más puertos, más carreteras, más muelles modernas urbanizaciones, fábricas enormes, para poder conquistar más desarrollo y bienestar.

¿Todo Chévere! Pero después surgió un inconveniente. Algunos de estos proyectos los querían hacer al borde del mar. Esto ocasionaría la modificación y la contaminación de diversas playas de la costa de este gran país. ¡Y entre ellas estaban las playas en donde se formaban las mejores olas! Rompientes con poderosas olas que las disfrutan una gran cantidad de compatriotas y turistas. “Los tablistas”. Porque así se les llama en este gran país a estas personas.

Ante esta peligrosa situación los tablistas ¿No hacían nada! Únicamente algunos pequeños grupos apenas reclaman. Pero la mayoría consideraba que “alguien” debería tomar la iniciativa para logara frenar ese temible proceso.

Un soleado día los tablistas llegaron muy temprano a una de sus playas favoritas. Un lugar que todos ellos sabían que estaba a punto de ser destruido. Y allí encontraron, bien instalado en la orilla, un letrero enorme que decía.

AYER FALLECIÓ LA PERSONA QUE INTENTABA DESTRUIR ESTA PLAYA Y SUS OLAS. USTED ESTÁ INVITADO PARA QUE PARTICIPE EN EL VELORIO.

Al principio. Los tablistas se entristecieron por la muerte de esta persona. Pero después. sintieron una enorme curiosidad. Todos querían conocer quien era esa persona. a medida que los tablistas se iban acercando ataúd, todos sentían que la excitación aumentaba.

-¿Quién será el que estaba intentando destruir estas increíbles olas?
-¿Qué suerte que es infeliz ya murió!

De uno en uno los tablistas, ya muy agitados, se aproximaban al ataúd. En seguida miraban para ver al difunto y se quedaban fríos.

En el fondo del ataúd ¿HABÍA UN ESPEJO!

Autor: Javier Fernández/ Revista Tablista.





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