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Le Cortaron las alas a mi Gallo
03/06/2008 40:3
Magoo De La Rosa Toro

Carlos Mario no pudo cerrar su participación como el hubiera querido





Los resultados obtenidos en el último mundial junior podrán parecer buenos para algunos y no tan buenos para otros, pero la realidad es que el objetivo de la federación se cumplió al entrar entre los primeros diez rankeados. De hecho, nuestra joven selección mejoró con respecto al último mundial, y esto se debe principalmente a dos razones: La primera es que esta vez se llevó un mejor equipo y con más experiencia, ya que la mitad de los competidores contaba con participaciones en mundiales pasados; y la segunda es que las olas en el mundial de Francia estuvieron bastante buenas con relación a las que hubo el año pasado en Portugal, condiciones que a los nuestros en esta oportunidad les favorecieron. Sin embargo, no deja de ser preocupante que el equipo no haya viajado con ningún director técnico, cuando la mayoría de países va al mundial con la delegación completa.



El equipo peruano debió viajar con dos entrenadores tácticos (o directores técnicos, como quieran llamarlo), por lo menos tres directivos para poder ayudar a cuidar y dirigir al equipo, y un ‘team manager’ que tiene la función de estar en permanente contacto con la organización para que al equipo le llegue la información de todo lo que acontece en su conjunto.



Esto lo puedo afirmar porque no solo vengo compitiendo por más de treinta años en diferentes eventos a nivel internacional, sino porque también entreno a muchos atletas y selecciones nacionales, y es la primera vez que un equipo peruano viaja solo con dos directivos. Ya todos sabíamos que al pasado mundial de Portugal viajamos 4 personas mayores y tuvimos muchos problemas de logística en la competencia y admás tuvimos que duplicar esfuerzos para cuidar a nuestros jóvenes seleccionados que, como niños que son, demandan mucha atención.



Un mes antes del viaje, transmití mi preocupación a la directiva de la Fenta y a algunos padres de familia sobre el hecho de que la selección se fuera solo con dos personas mayores representando a la federación (Karin Sierralta como ‘team manager’ y Renato Quesada como preparador físico). Era evidente que iban a tener serios problemas en la logística durante la competencia y en captar la atención necesaria que el equipo peruano demandaría. ¿A qué voy con eso? A que a pesar de ponerlos en alerta sobre este tema no me hicieron caso. ¿Que pensarían? La verdad no lo sé, lo que sí sé es que dejar mi trabajo y a mi esposa no me hace mucha gracia, y no hago el reclamo por mí, porque han podido ir otras personas que también tienen la capacidad de hacer un buen trabajo, pero el hecho es que el equipo si bien es cierto viajo con los 12 atletas para competir, no viajó completo.



Los que llevamos años metidos en la dirección del deporte de la tabla sabemos lo importante que es llevar una directiva completa y sólida, ya que la tabla es un deporte que se juzga subjetivamente y es importante ir a los mundiales completos con entrenadores, preparador físico, asistentes, psicólogo, team manager, jueces y hasta con gente relacionada para que no te jueguen sucio en la mesa.



Es lamentable que los atletas se vean perjudicados por no tomar las medidas del caso, y les hablo en concreto del incidente que sucedió con nuestro compatriota Carlos Mario Zapata, quien estaba cumpliendo una actuación impecable que lo encaminaba a ganar una medalla para el Perú, se vea perjudicado por una mala coordinación entre los dos señores directivos de la federación que no se dedicaron a cuidar al único representante nacional que continuaba en el evento principal y que estaba muy enchufado con el campeonato.



Personalmente siento una gran impotencia porque ya sabía que algo así podía acontecer, pero siento mucha más pena cuando pienso que se trata del ‘Gallito’ Carlos Mario Zapata, un muchacho al que le doy toda mi energía entrenándolo desde que tenía seis años, viajando para competir por muchos países alrededor del mundo, y formándolo competitivamente y como persona gracias al apoyo de sus auspiciadores y al soporte incondicional de sus padres. Este problema fue el mayor de varios incidentes con los que los directivos se han encontrado durante su estadía en Francia por no contar con la capacidad logística necesaria. Yo personalmente tengo muchas preguntas y espero encontrar respuestas coherentes porque los auspiciadores, los padres de Carlos Mario y la comunidad surfer exigen una explicación que esté a la altura de esta delicada situación.






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